miércoles, 9 de agosto de 2017

A FAVOR DE LA MÚSICA Y LA LIBERTAD II

Vuelve a saltar la polémica, que está resultando ser recurrente, en torno a la música machista y más en concreto al reggaetón. Yo, que amo la música  y odio la prohibición, sólo pido libertad para bailar lo que cada uno quiera, como quiera, cuando quiera y con quien quiera. Y eso está en las antipodas del machismo pero también de la imposición gubernativa.
Por eso, hoy, que es TT el tema en España quiero repetir un post que publiqué hace unos meses en este mismo espacio.

Lo siento pero no puedo con los sectarios. Cada vez me enervan más las conductas prohibicionistas y censuradoras, vengan del bando que vengan y sobre todo, si ejercen presiones y violencia contra las personas que no son fanáticas. En este sentido, denigrar a quien pincha reggaeton me parece de intrasingentes, intolerantes y aburridos, cosas que suelen ir indisolublemente unidas. Y es que estoy cansado de la cruzada que se esta llevando a cabo contra este género, que sí, que en muchos de sus temas hay una letra machista pero son los propios discjockeys, haciendo una interesante labor, los que no los pinchan. Pero es que el machismo está en las películas de Disney, en la Iglesia, el tango, el fútbol... ¿Lo prohibimos todo? Letras sobre maltratadores, a favor del consumo de droga y alcohol, machistas y homófobas las hay en todos los géneros de música ¿los prohibimos todos? "La Mataré" de Loquillo, "Muerdeme" de los Romeos, "Más vale ser punky que maricón de playa" de los Siniestro Total son ejemplos de letras alejadas de lo políticamente correcto. ¿Prohibimos entonces el pop, el rock o el punk? Pero si antaño la cruzada fue contra el rock, el punk, la disco music... hoy lo es contra el reggaeton porque la historia siempre se repite y los adultos, burgueses y mogigatos, se sienten en posesión de la verdad absoluta pero aunque les joda, el reggaeton se lleva bailando por aquí desde hace casi dos décadas, no es ninguna moda. Es una bofetada rebelde, una provocación, una oda a la libertad sexual ( y no al sexismo porque las letras pueden ser protagonizadas por el hombre o la mujer, depende de la subjetividad de quien las escuche), una defensa del mestizaje y la interracialidad, genera estéticas, bailes y comportamientos propios. Es la música de la inmensa mayoría de los jóvenes de hoy, que escandaliza a sus mayores y eso me encanta.


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