Desde mediados de la primera década del Siglo XXI, la televisión se quedó huérfana de música en España y los programas que se dedicaban a emitir actuaciones, videoclips o entrevistas con los artistas del momento pasaron a ser una anécdota en la parrilla catódica. Con ello se finiquitó una forma de hacer tele donde la música era omnipresente y se adoptó una nueva manera donde los espacios que la abordaban lo hacían desde un punto de vista ñoño, en formato talent show lleno de sensiblería y toneladas de azúcar. La radio mantuvo, más o menos, su oferta e Internet ocupó el espacio dejado por la pequeña pantalla. Atrás quedaron programas emblemáticos como Caja de Ritmos, Aplauso, Tocata, Rockopop, Música Sí, Ponte las Pilas, La Quinta Marcha o La Edad de Oro, entre muchos otros. Opciones, todas ellas diferentes entre sí, con un target más o menos juvenil y unas propuestas más o menos comerciales pero siempre con un denominador común: la música a través de sus creadores originales. Cuando ya todos habíamos asumido que la música la íbamos a escuchar y ver a través del ordenador, surgió "Cachitos de Hierro y Cromo", un original engendró que aglutinaba trocitos de la historia sónica nacional e internacional en capítulos de temática tan diferente como desprejuiciada. Y tras varios años de buenas audiencias y Trending Topics semanales, la 2 de Televisión Española decide rescatar aquel viejo formato del siglo pasado y se saca de la manga "La Hora Musa". En vista de su éxito es ahora el canal de pago Movistar + quien anuncia "Sesiones Movistar" y afianza lo que parece ser el resurgimiento de la música en nuestra televisión. Bienvenida sea.
Inicio este artículo con una declaración de intenciones, ni se trata de un ejercicio de nostalgia, ni creo ubicarme ante un remember de la Movida. Pero sí pienso que en los últimos años estamos asistiendo a “algo” que todavía no tiene nombre pero recuerda a lo que sucedió a finales de los años 70 y principios de los 80 en Madrid. Miguel Román escribía hace unos días este interesante texto haciendo una comparativa entre la “vieja Movida” y la “nueva Movida” pero creo que la cosa va más allá. Está claro que, por edad, los integrantes del nuevo fenómeno conocen de las andanzas de Alaska, Almodovar, Paco Clavel, Fabio y compañía, supongo que les servirán de referente pero seguro que en su ánimo no está recrear las aventuras de sus predecesores. Es más, percibo que el nexo de unión entre ambas generaciones son unos referentes comunes, llámense Bowie, Warhol o John Waters entre otros. Esta nueva, nueva ola, tiene su origen principal en Internet, que sirve, a su vez, como medio de difusión para la obra de sus artistas. Y aunque a través de plataformas como Youtube e Instagram se han hecho muy famosos, sus integrantes, la cultura y valores que ellos pregonizan siguen siendo rupturistas y anclados en el underground, lejos de la cultura “oficial” de gobiernos y establishment. Su creación abarca la moda, la música, el video, el cine, la televisión y son sobre todo, militantes del eclecticismo aunque con claras preferencias hacia alegres postulados pop y paradigmas punk como el "hazlo tu mismo" Defensores de la diversión, de la crítica ácida y de la aceptación de los diferentes modelos y maneras en cuanto al sexo, más allá de los convencionalismos. Sin decir sus nombres, porque a todos se nos vienen a la cabeza, esta nueva generación está creando algo que todavía no tiene nombre pero que, con los años de por medio, se hablará de ello.
Esta semana me he acercado hasta la Plaza de Colón de Madrid porque en el Centro Cultural Fernán Gómez se está llevando a cabo la exposición El Pintor de Canciones. Comisionada por Javier Panera, la exposición analiza las conexiones entre las artes visuales, la escritura y la música popular en España, desde 1948 hasta 1978, poniendo énfasis en los estrechos vínculos que dichas prácticas mantuvieron con los movimientos políticos, sociales y contraculturales que desarrollaron en ese periodo. La exposición reúne más de 400 piezas, sobre diferentes soportes, de multitud de artistas, explicando como la cultura popular-particularmente la asociada a la música- se convirtió en una seña de identidad de una juventud rebelde. La muestra se divide en diferentes capítulos, en total 11, de los que destaco Las matinales del Price (1962-1964), Cuando España hizo ¡Pop! Y El estar (o no) en el Rollo. La entrada es gratuita y muy, muy recomendable. A continuación os dejo una serie de fotos de ese día.
La Ruta surgió en mayo de 2008 como soporte y medio de difusión del libro con idéntico nombre. Con el tiempo, el blog fue adquiriendo personalidad propia hasta convertirse en medio de opinión e información de la escena clubbing. Junto a él se fueron abriendo perfiles en Youtube y Facebook conformando un espacio multicanal que intenta reflejar, más allá de la idea inicial, las propuestas y culturas que emergen bajo una bola de espejos. Aquí podrás encontrar noticias, exclusivas, artículos de opinión y entrevistas a los artistas que me parecen más interesantes, independientemente del estilo sónico o de su pertenencia al mainstraim más comercial o underground más reducido y marginal.
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EL AUTOR
David Sáenz es licenciado en Derecho por la UPV y un nato agitador cultural. Desde siempre fue un apasionado de la música de baile y la cultura de club. En 2008 publicó “La Ruta”, el primer libro escrito en castellano sobre el movimiento destroy y la música bacalao. Ese mismo año creó el presente blog, hoy referente en cultura alternativa y para el que ha entrevistado a multitud de artistas. David ha sido columnista en la prestigiosa web “Mixside” y en2012publicó el documental “Cuando la noche caía sobre Bilbao”, reivindicando la noche como un espacio de cultura, libertad y dinamización. Actualmente organiza, de forma periódica, eventos y sesiones con marcado carácter y personalidad propia, donde las modas y tendencias comerciales no son tenidas en cuenta.