domingo, 27 de noviembre de 2022

¿POR QUÉ TERMINÓ LA RUTA DEL BACALAO?

 

La Ruta del Bacalao ha sido un fenómeno rodeado de múltiples misterios, siendo el motivo de su final uno de los más cuestionados. Y es que al acudir a las fuentes adecuadas nos encontramos con varias teorías a la hora de explicar porqué acabó el festival valenciano, siendo seguramente, la razón última, un compendio de todas ellas. A mi modo de ver estas serían los factores más importantes a tener en cuenta:

-La criminalización por parte de los medios de comunicación. La década de los años 90, con la aparición de nuevos medios de comunicación, se convirtió en un tiempo donde el sensacionalismo se apoderó del país. Y la Ruta del Bacalao fue una de las primeras campañas donde se "informaba" desde el miedo y el alarmismo. El amarillo tiñó las redacciones de prensa, radio y televisión y el fenómeno rutero resultó ser una mina de la que sacar un pingüe beneficio a base de morbo continuo donde los accidentes de coche, drogas y una  juventud perdida copaban los titulares. El asunto acabó saltando a la opinión publica que criminalizó la escena clubbing desde amplios sectores y provocó la siguiente razón que voy a explicar por la que acabó la Ruta.

-La persecución policial. Una vez criminalizado el ocio discotequero, los políticos se pusieron manos a la obra para acabar con tanta libertad y no dudaron en utilizar a las Fuerzas de Seguridad del Estado para perseguir a los clubbers y empresarios de la noche valenciana. Controles, cacheos y registros se hicieron habituales en la carretera de el Saler y la legislación y normativa en cuanto a aforos, niveles de música y horarios se hizo mucho más estricta y rígida.

-La masificación y perdida de su filosofía inicial. Las discotecas de la Ruta siempre estuvieron abiertas a todo aquel que quisiera bailar en ellas, dando igual la clase social, raza, ideología, origen o cualquier otra etiqueta  que se nos pueda ocurrir. Esa libertad la hizo democrática pero al mismo tiempo minoritaria. El aperturismo mental necesario para encajar en una propuesta tan rupturista a principios de los años 80 basada en la música, la moda, el ocio y otras cuestiones artísticas nunca estuvo al alcance de la mayoría. La falta de encorsetamiento y prejuicios para bailar sonidos underground junto a gente de todo pelaje y condición hizo hacer saltar la chispa de algo mágico que se fue perdiendo según avanzaba el tiempo y la popularización. Por eso, en el año 93-94 la Ruta se había masificado, la música era toda igual, sin originalidad y simplona. Cada vez había más garrulos en la pista con ganas de pelea y nula apertura de miras, que se acercaban a las salas de Valencia porque estaba de moda. El ambiente se enrareció y el fenómeno rutero comenzó su degradación. Surgido como elemento contestatario y alternativo donde los más inquietos podían acudir huyendo de la masa clónica pasó a convertirse precisamente en ese mismo lugar del que escaparon los pioneros.

Por estas cuestiones y alguna más, el circuito clubbing valenciano no perduró como lo hizo el ibicenco. Seguramente la idiosincrasia local, excesiva y desbordante, hizo crear algo tan grandioso como la Ruta para ser quemado por si mismo, como si de una falla se tratara.

                                            Fuente de la primera imagen: El País.
                                                      Fuente de la segunda imagen: El Confidencial

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