lunes, 19 de mayo de 2025

MARISKAL Y LA RELACIÓN ENTRE LA MOVIDA MADRILEÑA Y EL OPUS DEI

 

Aunque a la inmensa mayoría nos pueda parecer sorprendente e incluso desconcertante, el Opus Dei tuvo una enorme importancia en la modernidad musical. Y es que uno de los capítulos más desconocidos y paradójicos de la historia musical contemporánea en España es el que relata la conexión que existió entre el Opus Dei y los grupos rockeros previos a la Movida. 

Todo comenzó cuando Mariskal Romero, un inquieto joven que ejercía de agitador cultural buscaba en los años 70 del siglo XX una discográfica que le apoyará en su entusiasmo por desarrollar y promocionar el rock español. Recibió el rechazo de múltiples empresas hasta que topó con los dueños de Zafiro y logró, pese a ser una discográfica perteneciente al Opus Dei, crear un sello con grupos de este género. Antonio Ortega, Luís Soler y especialmente Carmen Grau fueron los empresarios que apoyaron a Vicente Mariskal en la creación de Chapa Discos y promover múltiples bandas como Leño, Barón Rojo, Obús, Ñu, Paracelso y el Gran Wyoming, Mermelada... entre otros. 

El interés de los integrantes de Zafiro siempre fue económico y les espantaba tanta cochambre y greña, pero mientras los grupos no se metieran con la Iglesia ya les parecía suficiente más que suficiente. 

Así, mientras el Franquismo daba sus últimos coletazos, unos empresarios del Opus y muy, muy de derechas financiaban un sello musical que defendía todo aquel fenómeno, protomovida, que se vino a llamar El Rollo o lo que es lo mismo, unos valores de libertad y democracia, tal y como cuenta Mariskal Romero en diferentes entrevistas. Algunos de los grupos eran incluso públicos defensores del comunismo, pero todo eso daba igual. 

Ya previamente, la discográfica madre, Zafiro, había publicado a otros grupos que eran avanzados en esto de la modernidad como Mocedades y Los Brincos, pero el rock de nuevo cuño era demasiado y es por ello por lo que decidieron crear un subsello que no llamara tanto la atención. Además, les dijeron a los grupos que no se acercaran mucho por las oficinas de la discográfica y unas mínimas limitaciones en cuanto a la letra, ambas cuestiones eran los mínimos condicionantes para que gentes de la Iglesia dieran cancha a la nueva juventud rebelde integrada en el rock. 

Poco más se sabe de esta conexión Iglesia-rock, de la que sin su existencia géneros como el punk o el heavy lo hubiesen tenido mucho más complicado a la hora de salir adelante en nuestro país. Por su parte, Mariskal siempre estuvo muy agradecido por el apoyo prestado de una gente con la que nada tenía que ver ideológicamente, pero apoyó un movimiento contestatario, un sustento que nunca recibió de los sectores más progresistas y que le dio definitivamente la espalda con la llegada del PSOE al poder, quien se echó a los brazos de la movida madrileña y el pop, una corriente que entiende es mucho más asimilable y dócil. En definitiva, una historia debidamente guardada a la que nadie le interesaba airear y que precisamente la convierte en mucho más atractiva por ser ajena a dogmas y maniqueísmos. 

Fuente foto: Rock FM

domingo, 11 de mayo de 2025

CUANDO PACHÁ ATERRIZÓ EN BILBAO


 Pachá es, seguramente, la marca discotequera más expandida por todo el planeta. El logo de las dos cerezas lleva décadas conquistando medio mundo abriendo salas en múltiples destino nacionales e internacionales. En España tuvieron enorme éxito los Pachás de Barcelona, Valencia o Madrid. En la provincia de Tarragona llegaron a tener dos. Uno de ellos, ubicado en La Pineda, era un enorme y moderno discotecón, y otro, en Salou, se ubicó en la que fue la legendaria sala The Cage que se rebautizó como Pachito. 

Y en Bilbao, los amantes de las discotecas, nos preguntábamos en los años 90 por qué Ricardo Urgell no terminaba de abrir en nuestra ciudad uno de sus estupendos clubs. Cierto es que la identidad de El Botxo, dura por su inminente pasado industrial, no terminaba de casar con esa imagen de hippismo chic que exportaba Pachá, pero la capital vizcaína se encontraba en plena transformación y ya era hora de que no fuese necesario viajar hasta Santander donde ya existía una sucursal de las dos cerezas. De hecho, eran muchas las personas que acudían desde Vizcaya, incluidos algunos de los jugadores del Athletic, las que se dejaban caer por su pista de baile. 

Sea como fuere siempre hubo constantes rumores de la llegada del Pachá a Bilbao en los años 90, algunas veces no tenían fundamento alguno detrás y en otras ocasiones sí que había un verdadero intento por traer uno de los templos del house a orillas del Nervión. Se habló de una posible apertura en el Centro Comercial Artea, en el Puerto Deportivo de Getxo o en la antigua estación, en ruinas, de la Naja. Ninguno de los proyectos salió adelante.  

La primera década de los años 2000 avanzaba y Bilbao era ya un lugar que había renovado su imagen en lo que se vino a llamar el “Efecto Guggenheim” pero, a pesar de las ganas de los clubbers vizcaínos y el auge del house en medio mundo, Bilbao no terminaba de tener su propio Pachá. Parecía que nunca iba llegar el momento hasta que en el año 2008 saltó la noticia en la prensa local de que la marca de las dos cerezas abriría, por fin, una discoteca situada muy cerca de San Mamés, en la calle Luís Briñas, donde hasta entonces se encontraba una enorme cervecería. Luís Larrea, uno de sus promotores y gerente, aseguraba en octubre de 2008 que en febrero del próximo año Bilbao tendría, por fin, la ansiada sofisticación ibicenca pero la cosa ya comenzó a torcerse desde el principio. La licencia no estaba en orden, la cosa se dilató en el tiempo y Pachá terminó inaugurándose en una fiesta aperitivo en marzo de 2011 y la apertura oficial fue unos días después, concretamente el 6 de abril. 

El local se presentó bajo el concepto Pachá Lounge, algo más recatado de lo que habíamos visto en el Mediterráneo pero que desarrollaba ese minimalismo pijo en color blanco importado de Ibiza. Contaba además con una pista vibratoria y una cabina en la que aseguraban, vendrían los mejores deejays house del mundo. Para la inauguración se intentó dar un ambiente glamouroso al evento aparcando varios ferraris en la puerta e invitando a los VIPS locales.  

La empresa parecía gafada y a las pocas semanas tuvo que cerrar porque una denuncia de los vecinos por ruidos ratificó que el volumen era el doble de lo permitido. De hecho, su reapertura se hizo con una de las mejores atracciones, la pista vibratoria, cancelada. El hito fue traer a la sala a una de las influencers mundiales del momento, Paris Hilton. La diva no tuvo aquel 3 de junio de 2011 su noche más divertida porque, según cuentan los asistentes, se pasó la mayor parte del tiempo sentada sola y con cara de aburrida.  

La rubia parece que fue un presagio porque el proyecto no tuvo éxito. La crisis económica, la presión vecinal, un concepto que no terminó teniendo adecuación en la idiosincrasia bilbaina y las desavenencias entre los inversores provocaron su cierre definitivo en el 2013, cuando Bilbao se quedó sin Pachá, pero con la experiencia de haberlo intentado. 

Fuente de la fotos: El Mundo

martes, 6 de mayo de 2025

EL TARDEO SE CONSOLIDA EN BILBAO


 Definitivamente Bilbao se ha echado durante este último curso a los brazos del tardeo y ahora mismo es una de las ciudades donde más triunfa este formato. La mayor parte de discotecas tienen la sesión de tarde de los sábados dedicada a ese público más talludito donde, en realidad se juntan personas de todo tipo de edades, pero predominan los de 35 para arriba buscando sonidos remember que se mezclan, eso sí, con temas más actuales. 

Y así, mientras se asume que la noche no será la que un día fue, la generación millenial se ha hecho fuerte en la pista de baile dentro del horario vespertino. 

Y como os digo, ahora mismo, hay decenas de ofertas los sábados a partir de las 18.00. Una de las más potentes es la del MOMA en la zona de Indautxu. La discoteca ha encontrado un filón en los tardeos y por allí se dejan caer cientos de personas que se encuentran entre los 30 y los 50 con ganas de fiesta y ligoteo. Justo en frente ha abierto un pub que está apostando por la música y el baile de tarde, se llama bluedance y no está nada mal.  

Si nos vamos hacia la zona de Pozas podemos encontrar el Bombón Club, una sala que no terminaba de arrancar y que, en los últimos tiempos, tras pasar por varias gerencias parece que ha encontrado la senda del éxito, en especial en sus sesiones de tarde. 

El Crystal es otra opción más que recomendable con tardeos indies y música un poco más alternativa que el omnipresente reggaeton y dance.  

Para un público más joven se organizan tardeos en el mercado de la Ribera 

Backstage y DaVinci son otras dos opciones que siguen la senda del remember y la música comercial mientras El Balcón de la Lola y Cotton Club apuestan por el house de la mano de Gonzalo Morbid y compañía.  

El asunto no para de crecer y ya se han organizado dos macroeventos que confirman esta fiebre por el tardeo en los que se colgó el “sold out. Las primeras se dieron produjeron en dos citas consecutivas para mil personas cada una en el anillo VIP del estadio de San Mamés. Y por si no hubiera sido poco, la promotora BilboleoFest llevo a cabo el macrotardeo más masivo hasta el momento el pasado mes de marzo en el pabellón de Miribilla. Parece que los tardeos no tienen techo y van más allá de una mera moda que todo indica como seguirá en auge como una tendencia consolidada. Un aliciente para los festivaleros bilbainos y la gallina de los huevos de oro para un sector de la hostelería de esta ciudad más dedicado a la música que parecía no levantar cabeza desde hacía ya demasiado tiempo. 

Fuente de la foto: El Correo