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jueves, 22 de abril de 2021

REGINE ZYLBERBERG, LA REINA DE LA NOCHE


Cuando investigo en libros e Internet para descubrir submundos, supramundos para mi, de vez en cuando me encuentro con personas con una vida tan intensa, diferente y trepidante que vuelvo a confiar en el propio mundo. Una de estas personas es Regine Zylberberg. Su infancia no fue fácil, se la pasó de internado en internado pero siempre, según cuenta ella misma, riendo y bailando. Desde muy joven comenzó una carrera musical que, aunque llena de éxitos, pronto dejó. Y lo hizo por adentrarse en el mundo de la noche. El motivo era claro y diáfano para ella. Según contaba en una entrevista concedida para la publicación Gala "Recibir gente, darles momentos de alegría y de buen humor, propiciar los encuentros, promover las amistades me llenaba”.

Tras regentar Whisky a gogo en 1953 en el que ejerció como DJ eliminando la jukebox, implementando luces y la continuidad entre canciones, en 1957 decide abrir Chez Régine o lo que es lo mismo, el lugar de moda de la noche parisina. A partir de ahí comenzaría una carrera profesional que le llevaría a poseer 25 clubes con la marca Regine en tres continentes en ciudades como Montecarlo, Londres y Nueva York En esta última ciudad vivió en una suite del hotel Delmonico, mientras en los bajos del establecimiento abrió un nuevo club. Tal y como dijo Lagerferd ella “simplemente inventó el night clubbing”. Las fiestas temáticas, la inclusión de la figura del DJ o la estrategia comercial de una entrada a sus clubs muy restrictiva para generar deseo y exclusividad en su clientela. Este último elemento no condujo a un elitismo dentro de sus fiestas, todo lo contrario, ella fue una de las precursoras de favorecer la mezcla en la pista de baile, dos eran los únicos requisitos para estar allí: ser divertido y tener personalidad.

Regine siempre estuvo en contra del consumo de alcohol y las drogas, seguramente porque sabía de sus consecuencias al ver a su padre. Ella, la que bailó con todas las estrellas mundiales, la que más que una reina consideró anfitriona, tan moderna que odiaba la nostalgia y tan única que cada una de sus fiestas son los cumpleaños que nunca tuvo de niña.

domingo, 28 de marzo de 2021

LA LIBERTAD ZAZÚ EN EL PARÍS DE LOS AÑOS 40



En un artículo escrito hace meses explicaba, a grandes rasgos, un movimiento juvenil de corte anglófilo surgido en la Alemania nazi denominado swing kids. La evolución natural de este colectivo en la vecina Francia fue, por sus propios miembros, autodenominados zazús, zazous en lengua gala. No fueron muchos, probablemente unos cuantos miles, concentrados la mayoría en París y como sus hermanos mayores germanos, fuertemente reprimidos por las autoridades gubernamentales. Fácilmente identificables por sus estilismos rupturistas en un país bajo el régimen pro-nazi de Vichy. Ellos vestían amplias chaquetas de cuadros, corbatas estrechas, pelo más largo de lo moralmente permitido, pantalones prietos y zapatos de ante con suela gruesa. Ellas lucían chaquetas de grandes hombreras, faltas cortas y plisadas, prendas ceñidas y largos cabellos rizados o trenzados. Unos y otras estaban igualmente enamorados del jazz y bailaban swing y bepop como si no hubiera un mañana. Su rebeldía y "pintas" se podían ver en la terraza del café Pam Pam y en el Boulevard de Saint-Michel. Dicen que su nombre puede venir del tema "Zah Zuh Zah" de Cab Calloway o de "Je suis Swing" de Johny Hess. Eran jóvenes nihilistas que se arriesgaban a ser víctimas de frecuentes palizas y habituales detenciones por parte de una policía autoritaria que no admitía comportamientos disidentes del pensamiento único y reprimía conductas tan divertidas como llevar gafas de sol de noche o paraguas cerrados en mitad de un aguacero. La Juventud Popular Francesa también fue incisiva a la hora de reprimir el baile y colorido de los zazús a base de palizas y constantes agresiones. Pero la persecución fascista no fue óbice para que también fueran rechazados por la Resistencia que les veía traidores pasotas por su militancia en el pacifismo. Los zazús fueron los incomprendidos de su tiempo o a los que su tiempo no llegó a comprender, por el mero hecho de ser diferentes, por rechazar contiendas e ideologías políticas mientras bailaban en locales clandestinos esa música con ecos de libertad. Zah, zuh, zah!!!!!!!