A principios de los 2000 una pareja saltaba a la palestra discotequera con varios temas electropop que la llevó a la cima de los grupos más escuchados del momento. Si en la primera década del siglo salías a bailar por pubs, discotecas y verbenas seguramente te suene el enigmático nombre de Andermay. Tras el mencionado proyecto se encontraban dos jóvenes oriundos de Bilbao, concretamente Ander Pérez Nemowave (Ander) y Amaya Martínez (May) quienes compartieron escenario y dial con los nombres musicales más populares de aquella época.
Desde pequeño Ander siempre fue muy creativo y se sintió atraído por grupos de música electrónica y electropop como Kraftwerk o Mecano. En los 90 elaboraba sus propias maquetas y en 1998 se unió a Amaya para que esta diera voz a los temas que él mismo componía, había nacido Andermay. Su primer hito tardó en llegar y fue componer la canción “Más de mil noches” que interpretó David Bustamante en Operación Triunfo para luchar por ser el representante de Eurovisión por España en el año 2002. El tema fue todo un éxito y la productora Vale Music fichó a la pareja que publicó su primer álbum al año siguiente. El single “Un juego de dos” da nombre al disco y logró catapultar al grupo Andermay a los primeros puestos de las radiofórmulas. La canción se escuchaba a todas horas en la casa de Gran Hermano, que por aquel entonces seguía teniendo unas audiencias millonarias y facilitó que “Un juego de dos” fuera muy popular.
“Desvío al paraíso” fue su siguiente sencillo y alcanzó también una enorme difusión y ventas, apareciendo ambos temas en innumerables recopilatorios.
En la segunda edición de OT, Andermay compuso “Dime” para Beth y con dicha canción, la catalana, consiguió acudir al Festival de Eurovisión en el año 2003 y llegar al 8º puesto, un lugar meritorio vistas las clasificaciones españolas en el siglo XXI. Gracias a este tema, Andermay se internacionaliza y sus temas se bailan en medio Europa a través de diferentes versiones.
En 2007 sacaron su segundo álbum, “Punto sin retorno”, dejando atrás la vertiente más electrónica y acercándose a postulados rock-pop. Las letras también abandonaron la frivolidad y asumieron temáticas de problemáticas sociales como la anorexia. El trabajo se autoeditó y sin tener una potente discográfica detrás no alcanzaron las cifras de ventas y notoriedad de anteriores publicaciones.
En 2009 Andermay decide cesar su actividad con el álbum “Recordando el futuro” publicado en ITunes aunque Ander continúa actualmente componiendo, produciendo y remezclando para otros artistas, además de su vertiente como escritor de libros.
En 2017 volvieron a retomar el proyecto y lanzaron varios sencillos en dos trilogías cuya producción se ve interrumpida por la epidemia de coronavirus en 2020, año en el que tenían planificado publicar "La Antartida" y que se dejó para el año siguiente. Después lanzaron el vinilo "El viaje inesperado", que también se puede encontrar en plataformas digitales.
Sea como fuere Andermay es un nombre que conviene no dejar en el olvido para conocer los entresijos de la música pop de los primeros años del siglo XXI.
domingo, 9 de febrero de 2025
¿OS ACORDÁIS DE ANDERMAY?
miércoles, 18 de diciembre de 2024
"ALASKA REVELADA" POR MOVISTAR PLUS
Acabo de ver el documental “Alaska Revelada”, recién estrenado en la plataforma Movistar Plus, y me ha parecido un trabajo más que interesante. La reina del pop hispano, discípula de Andy Warhol y su concepto de la fama, en ningún momento tuvo problema en contar sus peripecias dentro y fuera del escenario. Aun así, o seguramente por eso, la estrella nunca resultó ser carne de paparazzi, logrando controlar los tiempos y mantener sectores de su azarosa vida, los mínimos, alejados de los focos mediáticos.
Desde su más tierna adolescencia rápidamente acaparó portadas y tertulias, alcanzando el culmen en un docu-reality de pretensiones underground que terminó haciendo furor en la parrilla catódica, logrando darle un aire fresco al panorama televisivo y dando a conocer al gran público un universo maravilloso, el Alaskismo. Precisamente, esa es la gran referencia del icono pop para gran parte de la sociedad, en especial los jóvenes. En ella se representa una pareja con gustos y modos raros, excesivos y excéntricos pero unos valores tradicionales con los que es fácil comulgar. Precisamente esa Alaska tan apta y asimilable para la mayoría nos hizo, bajo mi modo de ver, alejarnos de la esencia de una señora que yo conocí hace cuatro décadas, igual de educada y culta pero bastante más incomoda.
En aquel momento, en mitad de los 80, Alaska era la moderna por excelencia y su cresta eran tan llamativas como su discurso, el que suponía un bofetón de libertad para un país que salía de una dictadura nacional-católica pero en el que lo guay era ser disidente. Hoy pasa justamente lo contrario. Hoy lo guay es atrincherarse en un dogma y ser lo más intransigente posible con los que se ubican al otro lado de la barricada o peor aún, con el que se pasea entre ellas sin ser lo suficientemente burro como estabularse en un mismo lugar.
En estas casi cinco décadas la música de Alaska y su hermano Nacho Canut ha evolucionado de una manera lógica desde el primigenio punk al electropop actual pero su discurso prácticamente es invariable. Y es que por mucho que les pese y digan lo que digan, Alaska se mantiene firme en sus convicciones. Ahora como hace décadas sigue defendiendo los derechos LGTBI, la igualdad de la mujer, la legalización de las drogas, la defensa de los animales... Y eso es lo que ha conseguido el documental, acercarme de nuevo a esa Alaska que habla sin tapujos de todo ello, a esa artista única y diferente, a esa persona, consecuente como pocas, cuyo discurso no se atiene a pancartas, tuits y pose sino a una forma de vida que el documental ha logrado recoger de manera fehaciente. La suya. La de Alaska.
domingo, 8 de diciembre de 2024
EL BAR EKIA CUMPLE 12 AÑOS
Este próximo jueves uno de mis bares favoritos del mundo mundial, como diría Manolito Gafotas, cumple 12 años y es para celebrarlo. Del Ekia, como así se llama el garito, ya he escrito en alguna que otra ocasión para este blog, pero no me canso de hacerlo porque según va pasando el tiempo es más complejo encontrarse con un local de esos que yo llamo de autor. La rúbrica, en este caso, corre a cargo de Aritz Bilbao Blanco, creador de un pequeño bar ya consolidado como referente de la hostelería diurna y sobre todo nocturna, la que yo más controlo, de la Margen Derecha. En un negocio, el de la hostelería, cada vez más pijo, fashionable y supeditado a las grandes cadenas es un gustazo poder acercarte a la barra de un lugar con identidad propia, diferente y distinto, ajeno a modas y aferrado a su propio concepto, ese que se desarrolla de manera orgánica gracias al entusiasmo de quien emprendió en el peor momento que, según decían, se podía hacer.
Y es que, en 2012, en mitad de la más virulenta crisis económica del último siglo, un joven emprendedor se decidió a subir la persiana y abrir un bar en Algorta. Los chavales que hoy abarrotan el lugar eran por aquel entonces infantes que ignoraban la existencia de un garito que poco a poco fue ganando adeptos y popularidad a base de generar un ambiente jaranero y marchoso donde se daba cabida a todo pichirichi. La música ecléctica y desprejuiciada desde Massiel a Pont Aeri, desde Fangoria al Consorcio, desde Doctor Deseo a Gala pronto atrajo a gente de toda edad y condición bajo la máxima del respeto al otro. Y es que el Ekia resultó ser la casa de esos descarriados con ganas de juntarse y charlar, beber, bailar y beber. Sí, he repetido lo de beber, cosas de la incorrección política.
Entre cubatas y destornis, muy ricos, por cierto, el responsable de todo este jaleo te puede ofrecer probar picante extrafuerte traído de una cuenta de Aliexpress, un chupito de absenta o ayudarle a construir una torre con copas de vino. Aritz es así, tendente al show, a la extravagancia, al humor absurdo... A subir el volumen y pincharte una de María Jiménez o tech-house del duro ¿Y por qué no?
Y así, sin comerlo, ni beberlo, ejem, el bar Ekia, el de Aritz, va a cumplir este jueves doce años de éxito. ¿En un mundo instagrameable hasta la extenuación puede un pequeño garito de estética tradicional, música variopinta y ajeno a las redes sociales tener éxito?¿Y por qué no? Precisamente ese el valor del Ekia, ser diferente al resto y estar firmado por un crack.
Zorionak Ekia!!
En la imagen superior, él que aquí les escribe con Aritz en el bar Ekia.




