miércoles, 8 de diciembre de 2021

"LIBÉRATE", EL LIBRO DE VALERIA VEGAS QUE DESGRANA LA CULTURA LGTBQ EN ESPAÑA

Ahora que llega la Navidad quiero hacer una recomendación a Papa Noel, Reyes Magos, Olentzero y compañía para que puedan tener en cuenta en el momento de llenar sus sacas con regalos para repartir. Se trata de un libro-que siempre viene bien como opción para regalar-en el que Valeria Vegas desgrana lo que ha sido la cultura asociada al mundo LGTBQ en el último medio siglo, y un poco más, en España. Valeria es más que una periodista, se trata de una divulgadora de culturas no oficiales, cronista de mundos paralelos al mayoritario y activista de lo diferente. Lleva años tecleando historias ubicadas en los márgenes, dignificando artes y propuestas distintas, dando a conocer personajes y escenas con rigor y cierto grado de frivolidad, porque todo es necesario y nada es descartable. La publicación de las memorias de la Veneno, sus apariciones en televisión, en redes sociales -pasaros por su Instagram porque es dinamita y lentejuela- y su personaje desarrollado en la serie de Los Javi sobre Cristina ha hecho de ella una figura relativamente popular más allá de ese underground donde tan felices nos encontramos.

Trabajadora infatigable, bajo el título Libérate, el que os recomiendo para estas próximas Navidades, rinde tributo a todas aquellas personas que, de una manera u otra, han colaborado para que el arcoíris brille con fuerza sin que nadie nos obligue a taparnos los ojos para contemplar su belleza. El libro está escrito a modo de diccionario con casi un centenar de entradas en las que se desmenuza una historia llena de canciones, películas, lentejuela y plataformas pero también dolor, compromiso, lucha y sufrimiento. Desde Coccinelle a la Otxoa, desde el Paralelo barcelonés hasta la Gran Vía Madrileña. El mundo LGTBQ desde la trinchera de la cultura, de una cultura hecha propia, tan denostada como popular, tan vilipendiada como idolatrada. Y es que hay una enorme porción de simbología gay que siempre fue considerada trash, que se desechó por amplios sectores del Pueblo y diferentes élites hasta que que fuera asumida por el conjunto de la sociedad o directamente cayera en el olvido. Por eso es tan importante la labor de Valeria en su afán por recuperar información y poner en valor figuras y personajes. Las discotecas, la música, el cine o la televisión constituyeron el frente pacífico para ir asumiendo libertades y haciendo de nuestra sociedad más abierta y tolerante, un lugar donde podemos vivir más cómodos y a nuestra manera, la de cada cual, que es siempre la buena. Por eso son necesarios libros como este, alegatos que nos acerquen a otros mundos que son también parte del nuestro y nunca deberían ser excluidos porque lo interesante es la fusión de lo distinto para equipararles como igual. 



domingo, 5 de diciembre de 2021

LOS PRIETO FLORES Y SU ICONISMO COMPARTIDO



En un mundo donde la mayoría de las personas te parecen gente rara, marcianos con los que es difícil conectar al carecer de puntos de unión con ellos, Internet ha sido la mejor de las herramientas para encontrar congéneres ajenos a convencionalismos y vidas planas. Buscando en la Red te encuentras con otros perros verdes que te regalan la paz suficiente para saber que no estás sólo entre tanta uniformidad y conseguir no caer en las drogas, la comida basura o lo que es peor, estar enganchado a Telecinco como fórmula de escapismo. 
Y entre mis referentes en eso de lo insólito y extraordinario destacan los Prieto Flores y su canal de Youtube, porque son hiperactivos y desarrollan mil y un proyectos, donde llevan a su casa (me encantaría tomarme un vermú allí) a los que son sus iconos y referentes, que por mucho que le pese a Marc Giró, son muchos y variados. Y es que la pareja tiene manga ancha en su iconismo, a priori particular, y que tanto comparto con ellos, como no podría ser de otra manera. 
A Natalia la conozco menos pero a Borja le he seguido de manera intermitente desde su época barcelonesa cuando ser moderno era tener MySpace. Ahora me deben cuarto y mitad de las visitas a su canal de Youtube, que ha permanecido inoperativo durante varios meses. Porque su show es parte de su inquietud vital, de su manera de ser comunicativa y carece de ataduras y obligaciones, por eso han parado o lo que es mejor, han podido parar. Y es que ellos se autogestionan, son un producto manufacturado por si mismos en su piso malasañero. Por eso cuando tienen un proyecto entre manos se nota que lo hacen desde el hedonismo, muchas veces denostado y que tanto amamos. 
Ponerte a degustar su canal desprejuiciado es pasar una tarde aprendiendo a base de entretenimiento y yo, friki por naturaleza, he creado mi propio ranking donde en el top, top, top se ubican las dos entrevistas a Marc Giró (que deberían ser de visualizado obligatorio en colegios y Universidades. 
El problema es que ahora acaban de publicar una entrevista a la Reina del punk patrio, Ana Curra, que puede quitarle la hegemonía al dicharachero catalán. Se trata de una conversación donde a los Prieto Flores se les ve caérseles la baba, no es para menos, al compartir copa de vino con Curra. En poco más de una hora, benditas las entrevistas largas y pausadas, no dejan minuto sin información privilegiada para los amantes de la música hispana. Y es que Curra, además de ser músico de formación, de una u otra forma, puso los cimientos y construyó lo que ha sido la escena punk, postpunk, pop, siniestro e incluso electrónica en nuestro país. La entrevista resulta un documento, que bien podría exponerse en el Guggenheim, donde Ana Curra, no deja pelos en la gatera y se muestra tal cual. Como una artista llena de fuerza, emocionalidad, vivencias y actitud, sobre todo actitud. Algo tan difícil de encontrar que cuando ves a las tres personas del video, solo te queda esperar que sigan publicando más o que no lo hagan, pero que sigan siendo siempre ellos.





domingo, 28 de noviembre de 2021

LA MÚSICA QUE CONECTA EL ALMA

 La música es un arte porque conecta con nosotros y lo que es más importante, nos conecta el alma. Os contaré que, cuando vivía en Madrid, mi camino al trabajo representaba como ninguna otra cosa lo deshumanizada que puede resultar nuestra sociedad. En el largo trayecto de metro me cruzaba con otras personas que, a primera vista, parecían zombies en estado automático, seres sin alma con la cara de quien hace demasiado poco acababa de interrumpir su descanso para iniciar un nuevo día igual al anterior. Entidades sin más ilusión que llegar a su puesto de trabajo puntuales para iniciar una jornada en un lugar que no es el suyo, en un sitio en el que hipotecan su vida a cambio de un salario que les mantenga atado a un sistema que dicta a cada cual su destino y quehacer. 

En ese trayecto diario, todos aligeran con la cabeza gacha y sin rechistar con dirección a sus obligaciones, absortos en el móvil la mayoría, recorriendo pasillos interminables donde hacer los transbordos oportunos para pasar de una línea a otra. Y en uno de ellos, en una esquina de Nuevos Ministerios entre la línea 6 y 10, cuando más insulsa y monótona puede resultar tu vida, sucedía el mejor momento del día. Allí me encontraba cada mañana un señor corpulento de Europa del Este tocando su violín, generalmente el canon de Pachelbel y era entonces cuando ocurría, ese cosquilleo en el estómago, esa sonrisa espontanea, ver a la muchedumbre como en un baile programado para no chocarse. La energía inundaba mi cuerpo y el alma parecía conectarse. Me recargaba de positividad mientras recorría a paso ligero aquel pasillo de varios cientos de metros mientras oía la pieza irse perdiéndose a lo lejos.

Hace unas semanas, paseando por una céntrica calle de Madrid, volví a oír los mismos acordes del mismo canon de Pachelbel y sentí de nuevo como mi alma volvía a conectarse. Después de un año y medio tan duro, la música volvió a insuflarme energía, felicidad y paz para seguir adelante de una manera diferente, sintiendo el alma. Me recordó aquellas mañanas en el subsuelo entre congéneres aparentemente carentes de ánima donde aquel músico me hacía sentir feliz con su talento al violín. Gracias a él y a todos esos artistas callejeros que consiguen romper la atenazante rutina de quien cada día madruga, sin, la mayoría de las veces, ánimo para ello. 


domingo, 21 de noviembre de 2021

IAN LEVINE, EL DJ QUE REINVENTÓ LA DISCO MUSIC

 


A finales de los años 70, cuando la música disco comenzaba a ser una música apestosa para muchos, en el norte de Inglaterra un deejay llamado Ian Levine tuvo que escapar de la dura escena Northern soul con destino al sur, a Londres concretamente, y lo hizo propociado por un único motivo,su afán por empezar a pinchar disco music. En su tierra se le consideró un traidor que se vendió a estos sonidos y fue víctima de una campaña de rechazo y acoso a través de la cual muchos asiduos de la discoteca donde residía comenzaron a portar chapas en la solapa en las que se podía leer "Levine fuera". El propio Ian llegó a entonar el mea culpa con el paso de los años al comprender que la música que acabó reproduciendo en sus sesiones perdió mucha originalidad, algo que, en una escena tan auténtica y especial como la Northen, nunca se lo llegaron a perdonar. Pero con el transcurrir del tiempo, Levine fue evolucionando y se desquitaría del repudio clubbing al ser una de las piezas claves para que se produjera la aparición de un nuevo estilo sónico, la llamada Hi-Energy. Una música heredera de los sonidos disco pero tremendamente conectada con el impetú y potencia de los sonidos Northen. 

Al llegar a Londrés, Ian Levine se hizo con los mandos de la cabina de la sala Heaven y lo convirtió en el club gay más importante de la ciudad, del país y seguramente de Europa. Según el deejay, aquel lugar "era electrizante". Miles de personas acudían cada fin de semana para desgastar la pista con temazos rápidos, metálicos, brillantes... Se sacó brillo a la disco music, se la robotizó, blanqueó y despojó de su pegajosidad. Pronto se diseñó un sonido propio y exclusivo para pinchar en Heaven, que volvía loco a su público, que le excitaba, potenciaba la belleza y la sexualidad pero sin caer en el ñoñerío de la ya superada disco music. El problema resultó ser que Levine era incapaz de encontrar trascks suficientes para saciar las ganas de baile que aumentaban cada fin de semana entre su audiencia. Lejos de bajar el nivel como le ocurrió en el Norte, empezó a crear sus propios temas. "So many men, so little time" fue el primero y gustó, ¡vaya qué si gustó! En 1983 vendió dos millones de copias y retrató el nuevo sonido lleno de sintetizadores con un beat potente y sonoro. Tras varios éxitos producidos por Levine, llegaría el pelotazo definitivo que terminó por bautizar lo que ya era una escena que desbordaba el underground de los clubs gays de medio mundo para ser asimilado por el mainstraim.  El disco se llamó Hi-Energy y dió nombre a un generó que inundó los éxitos pop de la segunda mitad de los 80, el mismo momento en el que el underground volvía a estallar creativamente con el nacimiento de nuevos hijos de la fértil música disco, eran el house, el garaje, el techno o el acid.