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domingo, 16 de octubre de 2022

VUELVEN LOS 2000

 


Hay una norma no escrita pero que se repite una y otra vez a lo largo del tiempo y que tiene como base la propia redundancia. Es en concreto la ola revisionista reconfigurada en remember que sucede en cada década con respecto a lo acontecido musical, cultural y socialmente veinte o veinticinco años antes. Así en los años 80 se  se recupero gran parte de la cultura pop de los 60, en los 90 la cultura disco de los 70, en los 2000 revivimos la movida de los 80 y en lo 2010 no paramos de bailar bacalao. Este mismo blog es producto de semejante fenómeno, cierto es que comencé de manera precoz a reivindicar la Ruta del Bacalao, tan asociada a los 90, cuando en realidad su enjundia se ubica en la década predecesora.

Y ahora, cuando todavía seguimos viendo pantalones de pitillo y saltando con Chimo Bayo, los más inquietos comienzan a revisitar los primeros años 2000. Ese momento en el que el mundo analógico daba sus últimas bocanadas, entre finales de los 90 y primeros de los 2000, justo antes de ser barridos por el tsunami digital de las redes sociales y los smartphones. Y así comienzan a aparecer festivales de "I Love 2000" o los que encumbran al reggaeton viejo como el mejor sonido de la historia.

Y es que los jóvenes de ahora idealizan lo que nunca vivieron intentando recuperarlo para encrustrarlo en el presente mientras los que comienzan a alcanzar cierta vejez sienten nostalgia e intentan revivir lo que nunca volverá a repetirse.

La generación Z se pirra ahora por vestirse al estilo Y2K (Year2X1000), esa que recupera los pantalones de campana de tiro bajo, las plataformas y los accesorios coloristas. Es hora de sacar la ropa del armario y recuperar las cantaditas dance, el progressive y el primer reggaeton. Papi chulo, dame más gasolina, nostalgia como negocio, esa es nuestra cocaína.


domingo, 22 de mayo de 2022

AYER SE BAILÓ UN NUEVO CAPÍTULO EN LA LEYENDA DE JULIUS MC

 


Describir lo que ocurrió este sábado por la tarde-noche en el BEC me llevaría a enumerar un sinfín de adjetivos que, de manera injusta, serían incapaces de retratar la inmensidad de lo allí vivido, de lo allí bailado. Las previsiones se cumplieron y podemos ya decir que fue uno de los eventos del año. Remember Paradise, la productora de sesiones "old school" que estaba detrás del festival, no dejó fleco suelto y ofreció una organización de diez. 

Después de casi veinte años de nuevo sonaron los beats contundentes, las melodías infinitas y los subidones a orillas del Nervión. La música electrónica regresó de manera masiva para miles de clubbers que no paramos de bailar más de 12 horas non stop. La ocasión lo merecía, era el momento de rendir homenaje a Julius MC o, lo que es lo mismo, a toda una época dorada de las discotecas en el Norte. Abanicos al aire. Camisetas de Jazz Berri, de Venecia y, por supuesto, de la NON, conmemoraban el recuerdo de fiestones preteritos. Sus dueños son los mismos que salíamos cada noche de fin de semana a vivir la fiesta de una determinada manera, la nuestra. 

El progressive, la makina, el trance y los infinitos híbridos y subgéneros de la música dance hicieron imposible que parásemos de bailar ni un segundo. A los platos, una constelación de deejays que volvieron a hacernos vibrar como antaño lograban cada fin de semana y que se quedaron para siempre en la memoria colectiva de una generación que logramos colocar el circuito de discotecas del norte en el punto neurálgico del clubbing a este lado de Europa. DJ Neil, Carlos Revuelta, Monica X, Abel The Kid, Chus Liberata son alguno de los nombres propios que deben responsabilizarse hoy de tanta suela desgastada, de tanta pista quemada, de tanto orgullo por lo bailado.

Pero si ayer hubo un protagonista, ese fue Julius MC. Allí estaba de nuevo, delante de los platos, con su eterna sonrisa de niño, un niño que nunca ha querido dejar de ser. Su actitud es una constante invitación hacia los demás para que tampoco perdamos ese niño interior. Yo, al menos, no lo hice y disfruté como lo hacía en aquellas noches que me acercaba hasta Lemoa. Han pasado 20 años pero de nuevo, como entonces, compartía baile con miles de personas, compartía conexión con Julius, con el resto de asistentes, con la música... Su humildad y gratitud le han convertido en leyenda, una leyenda a la que, como gran escritor,  sumo un nuevo capítulo. Un capítulo que Julius MC empezaba con las siguientes palabras, micrófono en mano, arengando al personal: "Esta noche el puto BEC es nuestro. Hoy no existe nada a nuestro alrededor, sólo nosotros y la música"

¡Gracias Julius MC! ¡Eres leyenda!

viernes, 5 de marzo de 2021

CONFESIONES DE UN DEEJAY POR JULIUS MC

Es difícil encontrar publicaciones escritas en castellano relacionadas con el mundo del clubbing y las pistas de baile, por eso cuando me enteré de la publicación de Confesiones de un Deejay escrito por Julio Vila Albert, me hice con un ejemplar en cuanto pude. Y es que su autor, más conocido por su labor en las cabinas como Julius MC, fue uno de los DJs que más seguí en mi época juvenil y gracias al cual disfruté de noches de baile mágicas en la Non Stop de Lemoa y en alguna sesión en otras salas de la época.

El libro es muy fácil de leer y aunque biográfico contiene elementos de ficción que lo hacen todavía más interesante. La juventud actual está acostumbrada a viajar para disfrutar de los festivales y salas más punteras del planeta donde poder bailar a sus discjockeys preferidos. Pero aunque parezca lo contrario, hubo una época donde nuestros DJs preferidos del eran chavales como nosotros, de nuestra misma edad nacidos en la misma ciudad siendo más fácil la conexión ya que compartíamos referentes, experiencias e inquietudes, haciendo sus sets mucho más cercanos y con identidad propia. Un alto porcentaje del número de asistentes a una sala correspondía a la persona que ostentaba la residencia en la cabina y aunque había fiestas con deejays invitados, todo era más auténtico, más original. La globalización, lejos de acercarnos a la diversidad, está uniformando el mundo. Y si pasear por la calle más comercial de cualquier gran ciudad es un corta y pega continuo, lo mismo ocurre con las discotecas, cada vez son menos y las que resisten ofrecen espectáculos uniformes donde la idiosincrasia de la sala se diluye en marketing universal. De ahí la importancia de este relato, contado de primera mano por uno de los discjockeys con mayor éxito en la segunda mitad de los años 90, o lo que es lo mismo, la auténtica época dorada de las macrodiscotecas y los  últimos clubbers en vivir la noche de una manera distinta, la ajena a redes sociales e Internet.

Julius MC, al que tantos y tantos fines de semana pude disfrutar alcanzó su sueño de estar en la élite de los discjockeys pero siempre lo hizo desde su carácter reservado, sensible y melómano. Él estuvo en las cabinas más populares, con los discjocjeys de mayor éxito, programas de TV y recopilatorios multiventas. Él desarrolló su faceta desde el meollo de una generación de discjockeys que abrieron paso a otros siendo estrellas para su público, ese que estaba constituido por la más inquieta juventud del momento que abandonó el rock para bailar como si no hubiera un mañana esa música machacona y futurista. En su libro no deja ningún tema en la gatera y aborda el lado menos fluorescente de la industria del entretenimiento, las envidias entre profesionales, la avaricia o las drogas son asuntos que trata desde la naturalidad de quien los ha vivido en primera persona. Un libro que ya está en mi biblioteca como documento imprescindible para entender una época y un lugar en el mundo de las discotecas.



miércoles, 16 de enero de 2013

SESIÓN TRANCE-PROGRESSIVE

Como ya sabeís, hace unas semanas incorporé un cuenta de "Soundcloud" al blog para ir subiendo sesiones propias o ajenas y tracks de producciones interesantes. Me pareció una solución excelente, manejable, con interfaz guapa y tendente a crear red social. Pero como casi siempre tiene que haber un "pero" y en este caso es el límite de 120 minutos de archivo de trabajos. Es decir que yo sólo puede tener publicada simultaneamente música con duración no superior a dos horitas. Vamos, una putada. La cuenta la mantendré y paso de historias "premium", eso sí, las sesiones se irán modificando cada cierto tiempo. Ahora os acabo de subir una de trance-progressive remembero, espero que os guste.