sábado, 20 de marzo de 2021

PINGÜISTAR LANZA SU NUEVO SINGLE, "SERPIENTES"


Lo ha vuelto a hacer una vez más y es que Pingüistar no para de crear por mucha pandemia que haya ahí fuera. El bilbaino retoma la senda del trabajo y nos regala un nuevo single titulado
Serpientes, que constituye el adelanto de lo que será el lanzamiento de su nuevo disco, del que según afirma en redes se siente muy tranquilo y orgulloso. Y es que el listón lo había dejado muy alto con el enorme éxito cosechado por su anterior álbum, "Discovery". Ahora vuelve a la carga con un temazo electropop imposible de escuchar sin que te entren ganas de echarte a la pista de baile y una letra que ya podemos definir como "made in Pingüistar", marca de la casa.
Sabiendo de la importancia que da a la imagen de sus trabajos y el mimo que pone en todos sus proyectos, esperemos que pronto nos presente un videoclip que acompañe a Serpientes y esa portada del disco en ciernes. Por lo pronto, este sábado 27 de marzo puedes disfrutar de su directo en Bilbao, en un live gamberro y divertido y para el que quedan poquísimas entradas. Todo un planazo de tardeo.

martes, 16 de marzo de 2021

LA FIESTA DEL CASCO VIEJO DE BILBAO EN LOS 90

 Darse una vuelta por el Casco Viejo de Bilbao es corroborar la imagen de una ciudad sin noche, diseñada para la foto, para el aburguesamiento y la autocomplacencia. El verdadero no future! que los punks gritaban en el pasado es este presente lleno de sopor y aburrimiento en las calles de la Villa.

Resultaba impactante ver un sábado del 2019, todavía sin COVID, las callejuelas de lo antiguo y recordar el hervidero de vida que fueron. En los años 90, cuando comencé a bajar de fiesta al casco, la zona había evolucionado hacia cierto eclecticismo en lo que por allí se movía, si bien es cierto que el rock radikal y el punk, que habían tenido como epicentro el gaztetxe, todavía tenían teniendo gran influencia. 

Al bajar desde Santutxu por la cuesta de Iturribide ya te dabas cuenta del jaleo al que te aproximabas cuando podías comprobar como los jóvenes llenaban un buen número de bares en donde jugar los kinitos desde primeras horas de la tarde era de lo más habitual. En la parte baja de la calle, en la curva, se agolpaban varios bares de corte heavy y rock duro donde algún que otro punk con cresta y tachuelas se dejaba caer. 

La plaza Unamuno era el lugar de quedar para tomar rumbo con la cuadrilla hacia el lugar elegido. Una plaza en la que todavía no existía el metro y sí la primera tienda de Zara en Bilbao, que ya pasó a la historia.

Desde allí los planes podrían ser innumerables. Pasarse por el abarrotado y legendario, para toda una generación, bar Cantábrico era una de ellas. Barrenkale y Barrenkale Barrena, para las 21.00 de la noche estaban atestadas de jóvenes con mucho pijito de indautxu con harapas de marca haciéndose pasar por grunge o borroka o chavales de barrio con ganas de jarana. Tal era el gentío que si querías pasar al otro lado era mejor hacerlo por las calles adyacentes y es que atravesar aquella muchedumbre era, en mas de una ocasión, imposible. El Surtidor, el Consorcio, el Santuario, Txirrindu, Bizitza... eran algunos de los bares. 

Otro elemento de aquellas locas noches era cuando, en ocasiones, había manifestaciones de batasunos donde las piedras, baldosines y cocteles molotov volaban sin compasión y la ertzaintza entraba a todo trapo para reprimir las algaradas. En ese instante quedábamos encerrados en el pub de turno con la persiana bajada mientras el ruido de los pelotazos de goma contra la persiana se entremezclaban con la música del garito. 

Al acabar podríamos ir al Soiz a que nos sirvieran un machacado agitado con el mismo trapo que limpiaba la barra mientras veíamos arder un contenedor en llamas.

Podrían ser ya las 5 de la mañana y todo seguía abierto, irse a casa era una opción que nunca se tenía en cuenta porque la noche era eterna o eso pensábamos.

Tomarse un machacado con vistas a contenedor quemado era habitual en el Bilbao de los 90

martes, 9 de marzo de 2021

ABRE SHOCK BILBAO


 
En tiempos de pandemia y malas noticias todavía quedan valientes que se atreven a darle un punto de color a la vida y por eso es noticia en Bilbao la apertura de un nuevo local de ocio en el centro de la ciudad. La propuesta, de la que espero disfrutar en breve para poder contaros, tiene una declaración de intenciones tan sólo viendo su página web. Con una decoración colorista en un rosa animoso que inunda de buen rollo la sala y el propio nombre shock, los responsables lo definen como un nuevo concepto de ocio en la capital vizcaína. 

Tres van a ser los elementos que pretenden combinar para conseguir el éxito del público: una oferta gastronómica de calidad, ricos cocktails y selección musical. Un modelo que triunfa en otras ciudades y ahora podremos disfrutar en Bilbao.

Cuando las plazas, el comercio y los bares cierran en un dramático goteo dejando nuestras calles desiertas es necesario apoyar y agradecer quien sigue apostando por propuestas que mantengan el pulso en la ciudad. Por eso desde la Ruta, quiero darles la bienvenida y les seguiré la pista a través de su web y redes sociales: shockbilbao.com




viernes, 5 de marzo de 2021

CONFESIONES DE UN DEEJAY POR JULIUS MC

Es difícil encontrar publicaciones escritas en castellano relacionadas con el mundo del clubbing y las pistas de baile, por eso cuando me enteré de la publicación de Confesiones de un Deejay escrito por Julio Vila Albert, me hice con un ejemplar en cuanto pude. Y es que su autor, más conocido por su labor en las cabinas como Julius MC, fue uno de los DJs que más seguí en mi época juvenil y gracias al cual disfruté de noches de baile mágicas en la Non Stop de Lemoa y en alguna sesión en otras salas de la época.

El libro es muy fácil de leer y aunque biográfico contiene elementos de ficción que lo hacen todavía más interesante. La juventud actual está acostumbrada a viajar para disfrutar de los festivales y salas más punteras del planeta donde poder bailar a sus discjockeys preferidos. Pero aunque parezca lo contrario, hubo una época donde nuestros DJs preferidos del eran chavales como nosotros, de nuestra misma edad nacidos en la misma ciudad siendo más fácil la conexión ya que compartíamos referentes, experiencias e inquietudes, haciendo sus sets mucho más cercanos y con identidad propia. Un alto porcentaje del número de asistentes a una sala correspondía a la persona que ostentaba la residencia en la cabina y aunque había fiestas con deejays invitados, todo era más auténtico, más original. La globalización, lejos de acercarnos a la diversidad, está uniformando el mundo. Y si pasear por la calle más comercial de cualquier gran ciudad es un corta y pega continuo, lo mismo ocurre con las discotecas, cada vez son menos y las que resisten ofrecen espectáculos uniformes donde la idiosincrasia de la sala se diluye en marketing universal. De ahí la importancia de este relato, contado de primera mano por uno de los discjockeys con mayor éxito en la segunda mitad de los años 90, o lo que es lo mismo, la auténtica época dorada de las macrodiscotecas y los  últimos clubbers en vivir la noche de una manera distinta, la ajena a redes sociales e Internet.

Julius MC, al que tantos y tantos fines de semana pude disfrutar alcanzó su sueño de estar en la élite de los discjockeys pero siempre lo hizo desde su carácter reservado, sensible y melómano. Él estuvo en las cabinas más populares, con los discjocjeys de mayor éxito, programas de TV y recopilatorios multiventas. Él desarrolló su faceta desde el meollo de una generación de discjockeys que abrieron paso a otros siendo estrellas para su público, ese que estaba constituido por la más inquieta juventud del momento que abandonó el rock para bailar como si no hubiera un mañana esa música machacona y futurista. En su libro no deja ningún tema en la gatera y aborda el lado menos fluorescente de la industria del entretenimiento, las envidias entre profesionales, la avaricia o las drogas son asuntos que trata desde la naturalidad de quien los ha vivido en primera persona. Un libro que ya está en mi biblioteca como documento imprescindible para entender una época y un lugar en el mundo de las discotecas.